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Autores: Ernesto Estévez y Manuel Bazzani.

Publicación original: www.manuelbazzani.blogspot.com


Existen casos en que un helicóptero durante una operación de rescate no puede aterrizar, posar alguno de sus skids o ruedas, ni acercarse lo suficiente al suelo para poder evacuar o extraer a una o varias personas. La limitación está asociada principalmente al espacio libre que requiere el rotor principal para girar y mantener la sustentación estacionaria o hover en el lugar. 


Para esos casos y cuando el helicóptero no posee grúa, la alternativa puede ser extraer al rescatado enganchado o atado al final de una cuerda. Llevarlo así colgado o eslingado hasta un lugar cercano y seguro, donde el helicóptero pueda aterrizar y el rescatado pueda abordar la aeronave. Los elementos y la longitud dependen del equipo disponible y la premura de la situación. 

Desde que aprendimos el trabajo y luego de participar muchos años en operaciones de rescate con helicóptero -acuñadas en el seno del Grupo de Rescate Venezuela como «Helitáctica»-, todavía escucho referirse a la técnica de extracción como «Man-Wire»; sin embargo el nombre correcto es «McGuire», en honor a su inventor. En este artículo profundizaremos un poco más en la técnica y daremos algunas recomendaciones.

ORIGEN

La sencilla pero arriesgada técnica lleva el nombre del Sargento Mayor Charles McGuire, miembro del Proyecto Delta, Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos, que actuaron durante la Guerra de Vietnam. La misión primordial de este proyecto consistía en realizar reconocimientos dentro del territorio enemigo. Para ello, los equipos de reconocimiento eran insertados y extraídos con el apoyo de los legendarios helicópteros Bell UH-1D/H. 


Cuando un equipo de reconocimiento se encontraba asediado por el enemigo, se requería usualmente una extracción de emergencia y esa extracción se hacía muy a menudo utilizando «The McGuire Rig» o Aro McGuire. El sistema consistía en una cuerda de 150 a 200 pies de longitud con una cinta enganchada al final, en forma de silla o hamaca. El soldado extraído debía sostenerse agarrándose de las dos cintas y debía entrar por sus propios medios. Fue probado por primera vez por el 145th Aviation Platoon. Se podían colocar hasta cuatro de estos dispositivos para izar a cuatro soldados al mismo tiempo.


El Aro o Anillo McGuire Rig  era simplemente una cinta de nylon de 15’ x 3” (Tipo A7A) unida en forma de una gran asa de tal manera que fuera suficiente para que un hombre se sentara en ella y con un loop más pequeño cosido a la cinta A7A para prevenir que una persona herida o inconsciente se cayera. El tope de la cinta A7A estaba atada al final (running end) de una cuerda de nylon, de 120 pies y ½ pulgada que era almacenada en el lado izquierdo del helicóptero dentro de un container Griswold (a thick canvas weapons container).


El primer rival que tuvo que enfrentar la técnica de los Aros o Anillos McGuire fueron los STABO. Los STABO eran una especie de arneses cosidos y confeccionados, también con cintas de nylon, parecidos a los arneses de paracaidismo. Sin embargo estos debían ser llevados por los soldados y colocárselos antes de ser extraídos con las cuerdas. Los Aros McGuire iban a bordo del helicóptero, eran más sencillos, más baratos y muy efectivos. 


USO ACTUAL Y MODALIDADES


Al terminar la Guerra de Vietnam los helicópteros no solo se habían convertido en los nuevos caballos de batalla para incursionar en territorio enemigo, también se habían convertido en las aeronaves ideales para realizar la búsqueda y el rescate (CSAR) de soldados heridos y los pilotos derribados. La técnica del McGuire se hizo muy popular y fue muy utilizada. 


En 1971, varios miembros del Grupo de Rescate Venezuela participaron con miembros de la Fuerza Aérea Venezolana en un curso de rescate dictado por personal de los «Boinas Verdes» de las Fuerzas Especiales Estadounidenses y aprendieron muchas de las técnicas de acceso y extracción desarrolladas durante el conflicto bélico de Vietnam.


Desde entonces, dentro de los cursos de Helitáctica y en operaciones reales de rescate, el McGuire se ha utilizado como método rápido y sencillo para la extracción de personas, rescatistas y víctimas cuando el helicóptero no puede aterrizar, acercarse lo suficiente al suelo para ser abordado o no tiene sentido construir un helipunto o helipuerto.


En la actualidad se utilizan preferiblemente arneses, cuerdas y mosquetones; equipo de escalada diseñado especialmente para soportar con seguridad caídas y tensiones. De esa manera se puede extraer desde un lesionado grave en una camilla, personas sin ningún tipo de conocimientos y por supuesto, personal de rescate que haya sido capacitado en la técnica. 


La cantidad de personas que pueden ser extraídos en cada vuelo depende principalmente del tipo de helicóptero que realizará el rescate. En helicópteros pequeños, tipos Bell 205, Hughes 500, BO 105, es recomendable hacerlo solo con una o dos personas. Tratando siempre de equilibrar el peso y manteniendo el punto de enganche al centro de gravedad del helicóptero. Cuando no hay arneses, ni con qué improvisarlos, la extracción mediante McGuire es posible con solo una buena cuerda y saber hacer correctamente algunos nudos.


En caso de necesitar extraer varias personas a la vez y no poseer equipo, se puede usar un nudo «As de Guía Doble» alrededor de la espalda para sujetar a la persona. En numerosos entrenamientos hemos extraído hasta ocho personas con helicópteros un poco más potentes como el UH-1D o Bell 212.


ALGUNAS PRECAUCIONES Y RECOMENDACIONES


La capacitación y experiencia del piloto es fundamental. Cualquier piloto de rescate o un piloto que vaya a realizar un rescate utilizando la técnica debe estar familiarizado y haber practicado abundantemente con carga externa antes de realizarlo con una persona. El tamaño, potencia y maniobrabilidad de la máquina es otro de los limitantes. No todos los helicópteros tienen la misma potencia, capacidad de carga y maniobrabilidad. Además, la existencia del gancho de eslinga o un punto de anclaje puede representar también un factor que facilite o dificulte la operación. Por ello es recomendable realizar la operación con helicópteros medianos, de rotor semirígido y con la menor carga a bordo. Por ejemplo los MD 530, Bell 407, BK 117.


Los factores meteorológicos y topográficos como la altitud, vegetación, vientos y nubosidad pueden representar riesgos importantes para ejecutar la operación. Por ello debe tratarse de realizar la extracción en los momentos de menor turbulencia, mayor visibilidad y hacerlo desde donde la vegetación o el mismo terreno representen los menores obstáculos contra los cuales puedan colisionar los rescatados o la máquina.

Las cuerdas de escalada son lo mejor para realizar la extracción. Pueden ir enrolladas a bordo y desplegarse en caso de ser necesario. El diámetro puedes ser variable (7, 11, 12 mm). Lo importante es que resistan ampliamente el peso que van a soportar. En cuanto a la longitud, lo más recomendable es que sea lo menos larga posible. Una buena longitud es cuando se asemeja al diámetro del rotor principal, sin embargo, todo depende de la posibilidad de que el final de la cuerda pueda ser alcanzado por los rescatados o rescatistas. Cuanto más larga más difícil será para la tripulación calcular la profundidad y maniobrar el helicóptero adecuadamente. Durante el traslado, la velocidad del vuelo no debería ser muy baja ni excesivamente rápida. Preferiblemente entre 15 y 40 nudos. 


Una situación que se puede presentar en la salida y en la llegada de un McGuire es la oscilación o péndulo de las personas eslingadas. Si el movimiento es excesivo puede llegar a comprometer la estabilidad de la aeronave y golpear a las personas con algún obstáculo o con el propio terreno. Para evitar esto, el piloto debe procurar izar o a descender aumentando o reduciendo, según corresponda, progresivamente la velocidad horizontal. Además, los giros deben hacerse suavemente. Si se llega a presentar el movimiento pendular, una forma de reducirlo es aumentar significativamente la potencia y efectuar un ascenso corto y rápido. El movimiento hacia arriba reduce notablemente la oscilación. 


Para finalizar, se recomienda que las personas que son extraídas estén unidas entre si, por ejemplo con una cinta o cuerda, además agarradas de los antebrazos. Mirando hacia adelante y tratando que sus brazos y piernas se enfrenten de la misma manera al viento, de tal manera que no las haga girar y la cuerda no se entorche o enrolle. La técnica siempre debe ser orientada y supervisada por un «Maestro Helitáctico de Rescate», quien a bordo del helicóptero le va indicando al piloto lo que debe hacer, está pendiente de lo que pasa abajo, y garantiza también el éxito de la extracción.


Ernesto Estévez: Miembro del Grupo de Rescate Venezuela (1979). Maestro Helitáctico de Rescate. Ex oficial de Búsqueda y Salvamento de la Dirección de Aeronáutica Civil.

Manuel Bazzani: Miembro del Grupo de Rescate Venezuela (1978). Maestro Heltáctico de Rescate. Oficial CSAR retirado de la Fuerza Aérea Venezolana.

Calificación actual: 5