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Publicación original: Revista Mecánica Nacional - Junio 1982.

Por: Manuel Bazzani.


EI rescate aéreo en Venezuela, entendiéndose este como todas aquellas operaciones de salvamento en las cuales es necesaria la utilización de un medio aéreo, comenzaron solo en los años sesenta.


Utilizando técnicas muy rudimentarias y a veces hasta riesgosas, se comenzó a adoptar el helicóptero como medio de rescate. Durante la década de los años sesenta, la institución que presentaba este tipo de servicio era la División de Búsqueda y Salvamento del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, mediante el uso de un Avión DC-3 y un helicóptero Hiller. Se comenzaron a implementar técnicas que para esos años resultaban novedosas como era el sistema de descenso de personal de rescate desde el helicóptero a tierra, lo cual al principio resultaba algo peligroso, ya que consistía en colocarse un artefacto de cuero en la espalda y hacer circular por ella la cuerda para que actuara como sistema de frenado (técnica de rappel natural).

Estos sistemas se comenzaron a implementar de manera organizada haciendo pruebas y rechequeando las técnicas por parte del Grupo de Rescate Venezuela (G.R.V.), organización pionera en este tipo de operaciones helitácticas.


Durante esta primera década la disponibilidad de helicópteros en el país era muy limitada, no como ahora que contamos solo en el área metropolitana de Caracas con casi medio centenar de ellos. Ya a partir de los primeros años de la década de los setenta, la Fuerza Aérea comienza a participar más activamente en los rescates aéreos, su experiencia en esta materia se ve reforzada por la trayectoria en operaciones helitácticas utilizadas durante los brotes guerrilleros de esos años, sumado a los cursos de Búsqueda y Rescate recibidos en conjunto con miembros del G.R.V. de parte de las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos (Boinas Verdes).


Estos dos cursos que se dictaron, representaron un adelanto en la tecnología del rescate mediante el uso del helicóptero, ya que se dominaron los procedimientos de rescate probados y ampliamente utilizados para los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam para la recuperación de pilotos derribados y evacuación aeromédica.


La adquisición de equipos más sofisticados, la utilización de aeronaves con mejor performance para el trabajo en áreas confinadas, permitió no solo que se implementaran y probaran las operaciones de rescate con paracaídas (pararescate), sino también el uso simultaneo de paracaídas y equipo de submarinismo, lo cual hasta ese momento no se había realizado nunca en el país.


Las técnicas avanzaron y con los equipos modernos disminuían los riesgos. Pero no solo hacía falta esto para la efectividad de una operación de rescate con helicóptero, también se requería la activación pronta de estas misiones sin esperar todo un proceso burocrático para la concesión de la autorización a fin de movilizar un helicóptero lo cual sucedía normalmente con las instituciones oficiales involucradas y responsables de estas tareas.


Además, se necesitaba que las tripulaciones de rescate y los navegantes (piloto y copiloto) formaran un solo equipo y trabajaran al unísono en esas situaciones donde uno depende del otro.

La misión básica era salvar vidas y para ello había que buscar soluciones. A raíz de los cursos de Búsqueda y Rescate, el G.R.V. comenzó una serie de entrenamientos periódicos con la Fuerza Aérea, lo que motivó la fundación de otras organizaciones voluntarias, a las cuales se les impartió cursos de helitáctica como el Grupo de Rescate Domingo Peña, del estado Mérida, a quienes les tocaba efectuar los rescates de escaladores y montañistas del Parque Nacional Sierra Nevada y quienes, indiscutiblemente, requerían entrenamiento fuerte en la utilización efectiva del helicóptero.


EI salvamento de vidas en accidentes aeronáuticos, el traslado de lesionados y enfermos comenzó de esta manera a realizarse de una forma más metódica. Se dictaron cursos conjuntos de estandarización de procedimientos de rescate helitáctico a raíz de la fundación de la Federación Venezolana de Búsqueda y Rescate (FEVESAR), que agrupa a las organizaciones especializadas en el Salvamento Aéreo de Rescate. La Fuerza Aérea incluyó dentro de sus planes rutinarios, los entrenamientos y cursos de rescate a personal voluntario.

 

A mediados de la década de los setenta los rescates helitácticos comenzaron a realizarlos compañías privadas de helicópteros, quienes de propia iniciativa y sin cobrar un céntimo, colaboraban con los grupos de rescate.


EI personal de rescate comenzó a operar con diferentes tipos de helicópteros: Jet Ranger II, Jet Ranger III, Hughes 500 C, Hughes 500 D. La Policía Metropolitana y el Ejército abrieron sus departamentos aéreos al igual que el Ministerio del Ambiente y la Policía Técnica Judicial. Se tuvo que ampliar y profundizar en la instrucción de los recursos de helitáctica, cada aeronave era una técnica diferente. EI Grupo de Rescate Venezuela publicó el primer Manual de Helitáctica, del cual varias instituciones se beneficiaron.


Durante estos últimos años se realizaron varias operaciones helitácticas de rescate donde numerosas instituciones compartieron la satisfacción de haber salvado una vida, como fue el rescate de un muchacho en la quebrada Quintero del Parque Nacional EI Ávila, quien por una caída de gran altura estaba en situación grave, la zona era inaccesible para evacuarlo a pie, por lo tanto, personal paramédico del G.R.V. apoyado por bomberos y funcionarios de parques nacionales, arribaron a la zona con equipo especial y mediante radiocomunicación con un médico que se encontraba en el puesto de operaciones en la Avenida Boyacá (Cota Mil), estabilizaron al paciente y Ie administraron los medicamentos que ordenaba el médico, fueron chequeados continuamente los signos vitales hasta que a las 6:00 de la mañana un helicóptero del Departamento Aéreo de la Policía Metropolitana apoyados por el recordado Marco Straziota y el Mayor Florencio Rodríguez de los Bomberos del Distrito Sucre, en otro helicóptero, evacuaron al herido en una camilla utilizando unos 20 metros de cuerda mediante la técnica de McGuire, la cual resulta efectiva en operaciones en la selva.

 

Mientras era trasportado el herido, el helicóptero de Marco evacuaba al personal de rescate de la zona mediante una maniobra precisa, que consistía en penetrar en medio de los árboles y posar un skid en una roca manteniendo a nivel el helicóptero, mientras el personal lo abordaba. EI lesionado fue recibido en la Avenida Boyacá, donde de inmediato fue trasladado al Hospital Militar, en el cual fue internado y donde gracias a la acción efectiva de todos los organismos participantes, se recuperó satisfactoriamente.


Hay que hacer resaltar aquí, que el hecho de la existencia y proliferación de gran cantidad de helicópteros y pilotos que hay hoy en día, no implica, en lo absoluto, que cualquiera pueda efectuar una operación de rescate. Creo, sin temor a equivocarme, que los buenos pilotos de rescate pueden contarse con los dedos de la mano.


EI entrenamiento que debe recibir un piloto de rescate es totalmente diferente al de un piloto ejecutivo, las condiciones de operatividad en rescate resultan, en extremo riesgosas ya que generalmente se opera en los límites de la aeronave. Por lo tanto, es indispensable el trabajo coordinado de la tripulación y del personal de rescate, como también de la realización periódica de entrenamientos.


Ya en la década de los ochenta este tipo de operaciones resultan más fáciles de activarse, por la existencia de helicópteros en casi todos los estados del país. Contamos, no solo con helicópteros militares, sino de compañías privadas, como Aerotécnica C.A., Helicópteros del Caribe, H.H. Helicópteros, Heliflight de Venezuela, etc. y con instituciones como CADAFE, Electricidad de Caracas, quienes en oportunidades, han cedido el uso de sus aeronaves para salvar una vida, sin importarle el costo que acarrea la movilización del aparato.


Lo que sí resulta indispensable actualmente, es que las autoridades competentes canalicen la coordinación correcta de este tipo de operaciones, utilizando únicamente al personal que está calificado para ello, a la tripulación preparada y la aeronave adecuada. Esto evitara la ocurrencia de otro accidente y maximizará la eficiencia de estas operaciones en el país.

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